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Daniel Russo nadó los 88K de la Hernandarias-Paraná: "Haberla completado es un orgullo"


Daniel Russo con el trofeo y la felicidad de haber cumplido su objetivo en las aguas del Paran

Crédito: DANIEL RUSSO

Daniel Russo con el trofeo y la felicidad de haber cumplido su objetivo en las aguas del Paraná.

El pergaminense cumplió su objetivo de finalizar el histórico recorrido de la prueba de agua dulce más extensa del mundo. Durante las 14 horas y 30 minutos de nado debió superar varios momentos complicados debido al intenso viento y las fuertes corrientes. En diálogo con LA OPINION compartió sus vivencias en el Paraná. "Me quedan sensaciones para toda la vida", declaró.

Bajo condiciones climáticas muy complicadas, Daniel Russo completó el sábado pasado los 88 kilómetros del Desafío Acuático Hernandarias-Paraná. Luego de 14 horas y 30 minutos el nadador pergaminense de 48 años cumplió la misión con la que partió desde Pergamino, no sin antes superar varios momentos complicados debido al intenso viento y las fuertes corrientes del Río Paraná.

A las cuatro horas de nadó temió por la suspensión de la carrera debido a una tormenta y a los 60 kilómetros por las inclemencias del tiempo perdió a la embarcación que lo acompañaba y otra vez peligró su continuidad en la prueba. Sin embargo encontró al tripulante de una canoa que acompañaba a un nadador que había abandonado y lo guió hasta la llegada en la playa del club Estudiantes de Paraná.

Fueron siete los participantes de esta travesía organizada por la Asociación Civil Barrancas del Paraná, presidida por Andrés Solioz, que busca revivir el espíritu de la histórica Maratón Hernandarias-Paraná, la prueba de agua dulce más extensa del mundo. El ganador fue el colonense Mariano Mortara en poco más de 12 horas y Russo fue el quinto en finalizar (hubo dos abandonos). Feliz por haber completado esta travesía que tenía en su cabeza desde el año pasado, compartió con LA OPINION cómo vivió los 88K entre Hernandarias y Paraná a pura brazada y aseguró que nunca pensó en abandonar.        

"Era un sueño que quería cumplir hace bastante. El entrenamiento fue muy duro durante tres meses, me entrenó Patricio D'Ottavio con el grupo de Gimnasia de las 6:30, me dio mucha seguridad entrenar con él, fui con más tranquilidad a la competencia y más seguro que se podía", contó Russo en el inicio del diálogo con el Diario.

"Además mucha gente me apoyó en el sentido espiritual, económico y llegó el momento. Tuve que conseguir un asistente en el bote que la competencia te daba con dos remeros y tenía que llevar un acompañante que me de la hidratación y la comida. Viajamos el viernes para Paraná, la organización nos llevó hacia Hernandarias a un hotel y al otro día a las 6:45 se largó la carrera", agregó.

Contratiempos superados

"A las cuatro horas más o menos de nado se levantó tormenta, se acercó Prefectura, había posibilidades de que se suspendiera la carrera así que yo estaba medio nervioso, nadando, rogando que por favor no se suspendiera. Finalmente la tormenta pasó, se aclaró el cielo y nadaba súper bien hasta que se levantó viento, se le empezó a complicar al remero mantener el bote para poder guiarme, se empezó a complicar más hasta que el remero con mi asistente se fueron hacia la costa porque el bote se estaba llenando de agua, seguí nadando un tramo más hasta que me vi complicado y me fui a la costa, mi embarcación no sabía nada de mí y yo no sabía nada de ellos, me acerqué a una isla donde había otros nadadores y parte de la organización con un bote a motor así que me quedé varado ahí pensando que ya no podía seguir la carrera", relató sobre ese momento en el que su objetivo de finalizar parecía desvanecerse.  

Sin embargo su sueño revivió: "Varias canoas se habían hundido o se dieron vuelta pero uno de los remeros pudo rescatar la canoa, le sacó el agua y justo pasó por donde estaba yo, el nadador de esa canoa decidió no nadar más entonces yo le pedí que por favor me guiara a mí, me dijo que sí, apareció también mi asistente Francisco Jandet que es de Rojas con todas las cosas, porque sin él hubiese sido imposible, pudo rescatar las bolsas, la heladera con la comida y la bebida así que cargamos todo en ese bote otra vez y seguimos la travesía".

 -¿Cuántos kilómetros habías nadado cuando tuviste que ir a la isla? 

-Ya iban como 60 kilómetros, otra vez con el miedo de no poder seguir la carrera, pero se dio que pudimos continuar, después se complicó un poco también con las olas pero pudimos zafar de todos esos problemas y continuar nadando. Luego se empezó a hacer de noche, nadaba bien pegado al bote hasta que llegamos a destino a las 21:15 más o menos. En la llegada nos estaba esperando toda la organización, así que muy feliz de lograr este objetivo, sabiendo que es la maratón más larga del mundo y haberla completado es un orgullo. Estoy agradecido a mi familia porque sin su apoyo es imposible hacer todas estas cosas, a mis compañeros de natación y a Francisco Jandet, sin él hubiese sido imposible.

-¿Qué significado le das a esta travesía, porque anteriormente la distancia más extensa que habías nadado eran 35 kilómetros?

-Es increíble porque yo siempre lo veía por televisión o había gente que lo hacía y años atrás era imposible, pero todos los años fui sumando una carrera, una de 21 kilómetros, una de 35 y veía que podía llegar a hacerlo, entrené muy duro y la Hernandarias-Paraná la tenía en la cabeza desde el año pasado, pero antes quería probarme en Paso de la Patria-Corrientes que fueron los 35 kilómetros y ahí ya se empezaron a formar adentro mío las ganas de hacerla, igualmente no le había comentado mucho a nadie, hasta que empecé a entrenar, Patricio (D'Ottavio) me ayudó muchísimo y se pudo lograr, así que es increíble y estoy súper feliz. 

-¿En algún momento pensaste en abandonar?

-No, en ningún momento pensé en abandonar. Lo que yo tenía miedo era por el remero, que se estaba complicando para tratar de sortear las olas y todo, pero no, yo me sentí cómodo, gracias a Dios iba cómodo en el río, así que nunca pensé en abandonar. Lo que sí fue duro mantener la cabeza enfocada, pero estaba firme que la quería terminar, y gracias a Dios se me dio que no hubo tormenta, que pude conseguir otro remero y que mi compañero Francisco estaba ahí y tenía la comida y la bebida, porque sin eso por más que tenga el bote y mi compañero era imposible llegar. 

-¿Cómo manejaste la hidratación y la alimentación?

-Cada 20 minutos tomaba una bebida isotónica y comida, membrillo, pasas de uvas, algunos frutos secos, tenía de todo. Gracias a Dios había cargado bien las dos neveras que había llevado, así que había comida y bebida suficiente. 

-¿Después de haber completado este desafío, tenés otros objetivos en tu cabeza? 

-Sí, hay muchas cosas más en la cabeza, vamos a ver, también está la Itatí-Corrientes que son 70 kilómetros, la Santa Fe-Coronda de 57, hay muchas cosas pero vamos a ver cómo se va dando el año, siempre es lindo tener un objetivo adelante para poder seguir entrenando y eso te da un poco más de vida. 


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